METODOLOGÍA

¿Cómo funciona Psincronía?

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PRIMER CONTACTO

Mándanos un correo, un whatsapp o mediante llamada telefónica.

Contactaremos contigo a través del medio de tu elección.

Cuéntanos en qué podemos ayudarte.

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ANÁLSIS DEL CASO

Analizaremos tu caso para asignarte al mejor terapeuta para tu problemática particular.

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TU PSICÓLOGO

Una vez asignado el mejor psicólogo para tu caso, se pondrá en contacto contigo.

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PRIMERA SESIÓN

Aquí conocerás a tu terapeuta y podrás valorar si se adapta a tus necesidades.

ESTA PRIMERA SESIÓN NO TIENE NINGÚN COSTE.

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INTERVENCIÓN

Elige cuál de entre nuestras dos modalidades se adapta más a ti.

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SEGUIMIENTO

Una vez se te haya dado el alta, tu terapeuta se pondrá en contacto periódicamente para realizar comprobaciones de tu estado.

ESTAS CONSULTAS NO TIENEN NIGÚN COSTE.

NUESTROS VALORES

Una Psicología Integradora

En Psicronía nuestro mayor interés es ofrecer un servicio de alta calidad y personalizado. Es por eso que contamos con terapeutas especializados en áreas como la Terapia Cognitivo-Conductual, Terapias de Tercera Generación, Terapias Humanistas, entre otras.

Adaptados a cada persona

Entendemos que cada persona tiene sus necesidades particulares.

Revisamos tu caso y a partir de ahí se te asigna al terapeuta que mejor se adapte a ti.

Ningún caso es igual a otro.

Las características de un buen terapeuta

Además de contar con la formación y la experiencia necesaria para el ejercicio de la profesión de psicólogo, nos remitimos con gran firmeza en lo afirmado ya en su día por el psicólogo Carl Rogers, el cual señalaba una serie de características que todo buen terapeuta debe de presentar: concepción humana, no juicio, empatía, trabajar hacia la autonomía del paciente y el trabajo en positivo.

La terapia como encuentro (concepción humana)

La Psicoterapia se trata finalmente de un encuentro entre personas, tan trasnparente y honesto como sea posible. Esto se traduce a un trato humano, concibiendo a las personas como esencialmente positivas, dignas en sí mismas y merecedoras de amor.

Libre de juicios

El espacio psicológico (ya sea en una consulta, en la casa del paciente o a través de videollamada), se trata de un espacio de confianza, donde el paciente tiene que sentirse que no lo juzgan en ningún momento. Es un espacio donde existe el respeto y aceptaicón de todo tipo de ideas y formas de actuar y de sentir.

Empatía

Se trata de la noción más básica de todo terapeuta. La terapia tiene que ser un espacio donde te sientes entendido y aceptado.

En palabras de Rogers:

“Empatía es percibir el marco teórico de referencia interno del otro con precisión y con los componentes emocionales y significados que le pertenecen, como si uno fuese la otra persona”.

La confianza en la capacidad de autonomía del paciente

Esto significa que la visión del terapeuta sobre el paciente se aleja mucho de percibirlo como una persona “enferma” e inválida. Se acerca más bien, a concebir al paciente como una persona desajustada en distintos niveles (conductas, cogniciones, emociones…), pero que, con las condiciones que vive dentro de la terapia (un sitio de confianza, aceptación incondicional, libre de juicios, empatía…), es capaz de realizar los reajustes necesarios para redireccionar su vida y transformarla en una vida plena y esencialmente positiva.

Trabajar hacia la autonomía del paciente

El objetivo final de toda terapia tiene que ser que el paciente consiga la autonomía necesaria para poder ser funcional, pleno y esencialmente positivo. Es por eso que las terapias no tienen que extenderse más allá de este punto.

El trabajo "en positivo"

Toda terapia tiene que implicar un crecimiento personal por parte del paciente. Si no se consigue este crecimiento, significa que el terapeuta ha asumido toda responsabilidad de la vida del paciente, y este último no es capaz de desarrollar su autonomía. Esto también significa que la terapia va más allá de “curar” y quitar síntomas. La terapia tiene que implicar un aporte intrínsecamente positivo en la vida del paciente.

Cuando una persona se encuentra herida, confusa, preocupada, ansiosa, alienada, aterrorizada, o cuando se encuentra dudando de sí mismo o de su propia valía, sin tener clara su propia identidad, es entonces cuando la comprensión es necesaria. El acompañamiento amable y sensible de una postura empática… proporicona iluminación y sanación.

En estas situaciones, pienso que, una comprensión profunda es el regalo más grande que uno puede dar al otro”.

Carl R Rogers